DIARIO
Para este relato he seguido estas instrucciones: inventa un personaje que escribe en su diario personal lo que le ha ocurrido. Sé coherente ofreciendo datos que nos sitúen en una época, contexto y vivencia emocional creíbles. Para esta creación me he inspirado en algunas realidades que veo en el día a día.
Jueves, 3 de abril de 2025
Querido diario:
Hoy ha pasado algo bastante normal dentro de mi día a día: me ha solicitado un chico en Instagram. Esta vez era un chico objetivamente guapo.
Obviamente, lo acepté. Hay que ver qué quiere conseguir solicitando. Aunque, seamos realistas: lo sé perfectamente. Me ha stalkeado, ha visto mis fotos, ha pensado “wow, qué guapa” y ha decidido que no podía seguir con su vida sin hablarme. Clásico.
Domingo, 6 de abril 2025
Querido diario:
Después de un par de días estratégicamente planeados sin responder (jugar con el tiempo es clave), le contesté su primer “holaa” con un “¿nos conocemos?”. Hay que hacerles sentir que tienen que ganárselo. Me dijo que no, que le salí en sugerencias y le dio curiosidad.
Curiosidad. Jajajaja. Como si esto fuera un experimento sociológico. Sabemos que es atracción, pero le dejé mantener su dignidad.
Jueves, 10 de abril 2025
Querido diario:
Las conversaciones han ido avanzando. No parece el típico gilipollas de turno, lo cual es refrescante. La mayoría de chicos con los que suelo hablar son los típicos que solo saben decir “¿qué haces?” o enviarme memes que ya vi hace dos semanas.
Pero este tiene chispa. Me lanza pullitas, me desafía un poco. Eso me gusta.
Aunque claro, le tengo que bajar los humos. No vaya a creer que estamos al mismo nivel.
Jueves, 17 de abril 2025
Querido diario:
Lo inevitable ha pasado: me ha propuesto quedar. Yo, por supuesto, fingí que tenía un montón de planes y no sabía si podía. La clave, que he ido aprendiendo con la experiencia, es hacer sentir al tío que mi tiempo es un privilegio.
Me insistió y, después de dos “mmm, no sé…”, acepté. Quedamos para el sábado.
Sábado, 19 de abril 2025
Querido diario:
Bueno.
Qué decir.
El chico: guapo.
El chico: encantador.
El chico: GAY.
Sí, sí, gay. No en plan “un poco afeminado, pero quizás cabe la posibilidad de que sea su tipo”, sino gay con mayúsculas, con historia de exnovio incluido.
Y lo mejor de todo: no lo ocultó ni un segundo. Me vio, me abrazó y soltó:
—Ay, pero qué preciosa eres, tía. Ojalá me gustaran las tías.
¿Perdón?
Me quedé ahí, con mi mejor ropa, y mi ego sufriendo una paliza histórica.
Y él, feliz, contándome que me escribió porque le encantaba mi estilo y quería ser mi amigo.
Amigo.
Una palabra que, en mi diccionario personal, no existe cuando un chico es guapo.
Bueno… Supongo que me he ganado un amigo.
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